Hay veces que el día parece que no quiere irse, la luna brilla rabiosa por hacerse la dueña de la noche luchando contra un sol que se intensifica hasta lo inimaginable con unas tonalidades que rayan la ciencia-ficción, el cielo se enfurece con un color naranja intenso de fuego ardiente, que poco a poco se irá enfriando para rendirse en el horizonte.

Al final como no podía ser de otra manera a pesar del espectaculo de la naturaleza diaria, la noche se abrió camino.

Una foto extrema de «golden hour» con la escena en el cielo.