De vuelta en Madrid, con un dedo bastante fastidiado (justo el de disparar) ¡que rabia y que dolor!. Me acerco a la Casa de Campo a hacer una ruta de senderismo. El día acompaña bastante, se me olvidó ponerme las botas y voy con unos zapatos, bueno, que se le va a hacer. Esto parece la selva, hay cientos de liebres y conejos correteando detras de las urracas mientras las cotorras argentinas y los loros del amazonas cruzan el aire con mucha prisa y gritos espectaculares, huellas de zorros, hongos de todo tipo en cualquier sombra con un mínimo de humedad.
Mientras paso por detrás del encinar de San Pedro (no os explico porqué se le llama así) los Quercus Ilex (encinas, chaparros) están a reventar de bellotas, por un momento se me pasó por la cabeza que podríamos traer aquí a muchos politicos a pastorearlos con una vara, no se iban a hacer buenos ni mas «políticos» pero igual daban mejores jamones. 🙂

Ya de vuelta me encuentro con la civilización de nuevo, escasos 2 Km. separan un bosque de un bullicio y lo que más llama la atención son varios coches de policía al lado del Lago parando a extranjeros principalmente para pedirles la documentación y una hermosa puesta de sol sobre el agua del lago con la superficie llena de barcas y gente que paulatinamente van abandonado para irse a sus casas

barcas vacías

Al final dolor de tobillos por los zapatos, sin bastón, con la mochila todo el rato que pesa lo suyo, no me sentía cansado, porque hice toda la ruta con un par de bellotas.