Alvaro Rodriguez Rica, uno de los mejores palistas que tiene el piragüismo español, cuando puede, entrena en el lago de la Casa de Campo de Madrid, y cuando llega el atardecer, ya cansado, rema en un silencio absoluto, moviendo su pala de fibra de carbono lentamente, integrandose casi en el paisaje, volando suave por encima de la superficie del agua, en remanso por la ausencia absoluta de viento y soñando con la siguiente competición, en la que como de costumbre hará un buen papel.

Alvaro Rodriguez Rica

Alvaro Rodriguez Rica

En otra ocasión que coincidí con el, no estaba tan de relax. Estaba salvando la vida a un novato que volcó el kayak y apenas podía moverse en condiciones, el novato misteriosamente iba solo y sin experiencia, menos mal que se le apareció Alvaro. Nos reimos luego un poco, ya sabiendo que no había pasado nada grave.

 
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