Las gárgolas, esos seres de piedra con aspecto terrorífico, ¿que leches hacen ahí arriba? pues lo mismo que las gárgaras, escupir agua.
No me imagino a la gente después de hacer gárgaras tener que ponerse tan feo o de piedra para escupir el agua o el enjuague bucal y no me lo imagino porque si me lo imaginase igual me moría de risa y todavía quiero durar mas años.

Esto parece que viene de muchas historias e histerias distintas, pero mas bien parece el producto de beberse el vino de las iglesias los encargados de hacer estas esculturas aprovechando que los religiosos no estaban por las obras y le metían mano a la tinaja aprovechando la coyuntura.

gárgola de la Catedral de Cuenca

gárgola de la Catedral de Cuenca

Estas esculturas que sirven para desaguar los tejados normalmente tienen un orificio en la boca que todo el mundo ve y otro en la parte trasera por llamarlo con elegancia parte trasera y no otra cosa, que lo hace hueco por dentro. Claro, si te planteas que la palabra gárgola viene de gárgara (estos gabachos son la leche “gargouille” creo) entonces ya empieza a darme mas risa que terror, porque cualquier mortal para hacer gágaras primero se mete el líquido por la boca para echarlo por el mismo sitio, claro que yo también me quedaría de piedra si el liquido tuviese que entrar por el otro sitio, el mismo que estos “seres”, porque entonces sería una lavativa un poco extraña por el recorrido interno hasta escupirlo de sopetón.

En el gótico se hacían cosas extrañas, que época mas maravillosa y que derroche de imaginación, sobre todo en la arquitectura de la época.

Ahora cada vez que veas una gárgola ya no te dará miedo, sabiendo lo que sufren en silencio para mantener el tejado seco y que no haya goteras. Tampoco te rías delante de ellas pues aunque son de piedra y un poco feas no sabemos lo que pueden hacerte en tus sueños mientras duermes.

Por: Miguel Arroyo

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