Venus, la diosa del amor romana, dejó huella en los botánicos de la época, tanta que bautizaron a esta planta como el ombligo de Venus, aunque su verdadero nombre científico es mas rupestre (Umbilicus rupestris) aunque por otros lares le llaman oreja de monja y otras cosas.
Se ve que esa forma cóncava se les pareció al ombligo de un vientre femenino «cuasiperfecto»
Esta planta suele crecer entre piedras y en sombra, en este caso en la sombra de un pino en la Lancha de las Víboras, cerca del observatorio de buitres en el Valle de Iruelas.
Esta, está recién nacida, apenas mide 4 cm. y puede llegar a alcanzar casi el metro de altura.
[foto hecha con trípode, flash, objetivo 300mm con tubo de extensión, en una zona tan sombría que apenas se veía nada]

Para los que les gusta la medicina natural, les diré que tiene algunas propiedades interesantes. Es un buenísimo cicatrizante, también tiene poder antiséptico y es ligeramente diurético, aunque para Dioscórides (médico griego en la época de Nerón), era su principal función. Y para curar llagas y heridas se frotan con las hojas y cura con más celeridad.

Pero la aplicación mas surrealista de esta planta, la tuvo Hipócrates, recomendándola para procrear varones. La ignorancia siempre fue atrevida y parece mentira que un «reputado» médico tratase ciertas cosas como un «charlatán» de la época del oeste americano vendiendo crecepelos y elixires de amor en las ferias de ganado.